Lunes, 18 de diciembre de 2017

Álvaro de Arriba, un salmantino en el campeonato del mundo de pista cubierta

“¿La clave del éxito?  Te tiene que gustar y disfrutar de los entrenamientos, de los viajes”, asegura el charro 
Álvaro, tras una prueba atlética. TDP

El salmantino Álvaro de Arriba se ha convertido en una gran esperanza del atletismo español, una figura en ciernes del atletismo. Protagonista de una laureada carrera, el joven toma parte la semana que viene en el Campeonato del Mundo de Pista Cubierta -Los Mundiales de esta especialidad deportiva- que se celebra en la ciudad norteamericana de Porland, en la que rivalizará con los mejores del globo en su especialidad.

- Álvaro, ¿usted es salmantino?

- Sí, desde niño vivo en La Fuente de San Esteban, pero mi familia es de un pueblo cercano llamado La Sagrada. Al llegar el momento de ir al instituto mis padres nos facilitaron todo a mi hermano y a mi para buscar un entorno ideal. Entonces se decidieron por La Fuente y de esa manera también mi padre podía seguir atendiendo su agricultura.

- Aparte de correr, ¿qué hace?

- Lo alterno con mi labor en una empresa de telecomunicaciones en la que trabajo en sistemas informáticos. Además ahora estamos inmersos en un proyecto del COE que desarrolla la empresa y es algo que me satisface mucho, porque estamos implicados en ello varios deportistas. Me gusta ese trabajo ya me permite tener tiempo suficiente para entrenar sin ningún problema.

- ¿En qué momento se decide por el atletismo?

- Con unos diez u once años. Entonces jugaba al fútbol con los compañeros de clase y crearon la escuela de atletismo en el colegio de La Fuente de San Esteban, que se hizo posible gracias a la ayuda del Ayuntamiento. Se dio la circunstancia que el entrenador era Juan Carlos Fuentes, que es natural de Sancti Spiritus. Entrenábamos al salir de las clases y allí me empezó a entusiasmar el atletismo.

- Juan Carlos Fuentes sigue ahí a su lado. ¿Es fundamental para usted?

- Si, claro. Es un hombre que exige y te hace comprometer.

- Se ha especializado en los 800 metros. ¿Por qué aquí concretamente y no en otra disciplina?

- De pequeño hacía cross y fondo, el de 3000, pero entonces tuve una lesión y ya al entrar de juvenil comencé en 800 metros. Empecé a probar en él, a probar, se me daba bien y ahí empezó todo. Enseguida fui al campeonato de España y ya me quedé siempre ahí.

- ¿En qué momento llegan los primeros éxitos?

- Ya de cadete de primer año acudo con la selección de Castilla y León al campeonato de España y logramos la medalla de bronce por equipos. Entonces era pequeño y aún como un juego, pero ya desde entonces me empecé a dar cuenta de lo quería. Sobre todo en ele momento en el que soy juvenil de segundo y quedo cuarto de España en mi categoría. A continuación llegó el junior de segundo, en el que fue segundo clasificado e hice mínima para el campeonato de Europa, que se celebró en Italia y ahí fue el primer gran bombazo, el éxito que ya dio alas definitivas a mi carrera.

- ¿Cuál es la clave del éxito?

- Lo primero es que te tiene que gustar y disfrutar de los entrenamientos, de los viajes. De estar mucho tiempo fuera. Tienes que vivir para ello con entrenamiento y dedicación. 

- ¿Qué le aporta el atletismo?

- Felicidad. Hacer lo que quiero, disciplina, humildad. Un orgullo lograr un triunfo después de tanto entrenamiento como queda atrás.

- Aún así en busca de ese logro sacrifica los mejores años de su vida. ¿No cree usted lo mismo?

- No.  Me ha permitido conocer mundo, otras culturas y he disfrutado mucho con atletas de máximo nivel. Gracias a ser atleta he estado en numerosos países de que de otra forma a mi edad sería muy difícil que conociera.

- Y ahora a Estados Unidos, a Porland, al Campeonato del Mundo. ¿Le emociona cruzar al charco?

- Sí, siempre. Pero ya es la segunda vez que lo haré. Estuvo en el Mundial de Sao Paulo, en mi primera internacionalidad absoluta y fue una experiencia maravillosa, aunque la verdad que este viaje a Porland para mí es algo apasionante por los deseos de conocer ese país tan maravilloso que es Estados Unidos.

- ¿Sabe ya contra  quien competirá?

- Aún no. Estos días nos lo comunicarán. El domingo voy a Madrid y salimos el lunes por la mañana. Estaremos unos días aclimatándonos a la temperatura y el ambiente, antes de entrar en competición.

- ¿En el atletismo a quién tiene idealizado?

- Siempre he tenido por encima de todos a tres atletas a los que tengo idealizado que son Kevin López, Luis Alberto Marco y Álvaro Rodríguez. Ahora los tres son amigos, algo que jamás me podría imaginar. Porque hasta hace unos años era una referencia en los que tanto me fijaba, cosas que aún sigo haciendo hoy.

- ¿Qué le dicen los nombres de Sánchez Paraíso, de Rosa Colorado, Antonio Sánchez…?

- Mitos a seguir, que lo fueron todo. Coincido con ellos al ser entrenadores y es un orgullo tenerlos cerca así como escuchar su consejo. Nosotros los jóvenes estamos trabajando para devolver el esplendor del que gozó Salamanca con aquella sección de atletismo de la Unión Deportiva Salamanca que fue varias veces subcampeona de España. La verdad que me tratan muy bien, pero hay que ir con calma y sin parar de entrenar nunca.

- ¿Le quitó tiempo de dormir esas centésimas que te faltaba para poder acudir al Mundial?

- No. He estado bastante tranquilo. Sabía que en la repesca iría y de hecho ha sido así e incluso va gente con mucho peor tiempo. Tenía una buena marca, la misma que ahora intentaré mejorar en el Mundial.

- ¿Estará presente en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro?

- Sí, pienso que sí, a ello no se puede renunciar. Tomaré contacto con una olimpiada, que es algo impresionante para lo que no hay palabras, aunque mi gran meta es Tokio-2020, a la que llegaré en plenitud de edad.

- A todos sorprende su esprín final en el que dejas atrás a tus rivales con esas impresionantes zancadas. ¿Es su punto fuerte?

- Sí. Es algo que hay que entrenarlo mucho, porque tener un final es definitivo a la hora de subir al pódium. Ahí nunca puedes dejar perder al primero, lo debes tener siempre controlado para el ataque final.