Viernes, 15 de diciembre de 2017

DESDE LA NIEBLA Los ingredientes del sufriiento

¿Porqué hay sufrimiento? ¿No podría ser la vida sin dolor, sin enfermedad, sin violencia, sin calumnias, sin temores, sin dudas? Si la vida humana, fuera sólo el proceso cambiante de unos elementos que se suceden en el tiempo, como ocurre con los animalitos, las plantas, el sufrimiento sería algo así… como el equivalente a la caída de las hojas en otoño, el agostarse la hierba en el verano, la huida del ratón ante la presencia del gato, o el gato ante la presencia del perro, la agonía del pez en el anzuelo; algo sin más relevancia que el mal del momento, osea nada intranscendente. Podríamos comparar la sucesión de generaciones, o la suerte en el ser humano, como el correr incesante del agua por un torrente, cuyas gotas discurren unas con calma y otras golpean violentamente, esto nos lleva a pensar que unas sufren y otras no. Esta interpretación materialista, no concuerda con la conciencia que solemos tener, sobre los mejores o peores momentos vividos a lo largo de la vida. Todos debemos degustar por lo menos una vez el plato deseado, pero recordando que el tiempo de bonanza pasa, y llegará a nuestra vida lo que hoy ignoramos o despreciamos del plato ansiado, espinas, huesos, pieles o plumas. El dolor es cosa de todos, no conoce clases sociales, culturales o raciales, hemos de estar preparados con los ingredientes que ayuden para que el sufrimiento sea más llevadero, dosis de paciencia, y actitud positiva, dosis de confianza, dosis de amor, ello hará que el amargor, se convierta en tranquilidad, paz y sosiego, ante un resultado con final cierto o incierto. El dolor nos ayuda a saber que somos perecederos, limitados, no debemos creernos todopoderosos, e ilimitados; los ingredientes con qué mezclemos el dolor, ayudan a que la enfermedad sea menos agria o terriblemente insoportable. Con éste pequeño cuento, inmersos en tiempo de Cuaresma, recordando el dolor de Jesús, que se entregó a muerte de cruz como signo de amor hacia todos los seres humanos, y aunque no entendamos el ¿por qué? de nuestro sufrimiento físico o psíquico, suframos de hipoacusia, o cofosis, impidiendo oír signos, señales, latigazos, avisando que algo en nuestro interior no estaba conforme, hasta que el soma dijo: ¡basta! aflorando entonces la enfermedad. En esos momentos duros, pensemos que no estamos solos, que Él nos mira y su mirada es misericordiosa, tierna, dando placidez y cariño, solo tenemos que abrirnos, dejar la vida en sus manos. Escuchemos esos avisos, y del dolor, hagamos una experiencia de vida espiritual. EL BIZCOCHO DE LA ABUELA El nieto Pablo, llegó a casa de su abuela con la mochila cargada de problemas, no miró el dolor que reflejaba su rostro, ni sí se podía levantar de la silla con la misma facilidad de hace poco tiempo. Nati, había pasado otro día con fuertes dolores, debido a la artrosis que inmovilizaba sus piernas, pero a Pablo eso no parecía importarle, total no iba con él. Abuela Nati nada comenta, cuando su nieto comienza a desgranar la seria de desgracias que le ocurren. -¿Abuela no me haces caso?, he tenido problemas con mis padres, no los entiendo, cada vez me resulta mas dificil estar a su lado, y mi cansancio es más fuerte cada día cuando voy con los amigos a hacer senderismo, me quedo de los últimos, ¡jooo!. La abuela, con la paciencia de la que disponen solamente las abuelas, sí le escuchaba, al terminar dice: -Pablo ¿quieres merendar? -Oh, sí abuela, tengo hambre, la comida de hoy no me ha gustado, la dejé casi toda, menestra no es mi planto favorito. -Bien pues ya sabes, coge un poco de aceite de oliva, en el armario está la botella. -¡Puaffff! responde con cara de asco Pablo -Bien no vamos a discutir ¿qué te parece un par de huevos crudos? En la huevera, encima del mesado, hoy los he traído. -Arrrrrr! Abuela me tomas el pelo, los huevos crudos son asquerosos. -Entonces prefieres un poco de harina de trigo y algo de levadura en polvo. -¡Abuela te has vuelto loca de remate!. Otra vez la dulce mirada de la abuela se posa sobre el inquieto Pablo diciendo: Sí cariño, todas estas cosas por separado saben horribles, pero juntas, nos preparan para un delicioso pastel que ahora vamos a hacer. El bizcocho lleva en su elaboración “esas cosas horribles” y al final sabrá delicioso. -Lo mismo te ocurre a ti, Jesús trabaja de forma que no entendemos, y nos preguntamos el motivo, el por qué permite que sufras con tus padres, con tus amigos, o que la dichosa alergia no te deje respirar bien. Hemos de afrontar esas dificultades, porque son para nuestro bien, para fortalecernos interiormente. Confía cariño, y verás como todo lo que hoy te agobia, mañana solo es un mal recuerdo que te ha hecho madurar. La vida es una carrera de obstáculos, he igual que el atleta se prepara con entrenamiento diario, así hemos de hacer nosotros. Y ahora sin olvidar lo dicho, a disfrutar del sabroso bizcocho.