Martes, 12 de diciembre de 2017

A su gusto

Hay una cosa que sí me gusta de Ganemos en el ayuntamiento de Salamanca, mejor sería decir Podemos, de donde bebe sus fuentes; no se les puede negar trabajo, denuncias y persecución al equipo de Gobierno, algo que llevan implícito en su cargo, para lo que los ciudadanos le votaron y por lo que cobran. Pero dicho esto, me asombra su vicio por las ruedas de prensa, ahora saco pecho, después salgo en la foto, me coloco, adopto la postura cara a la maquina retratadora. Lo preocupante es que nada es de verdadero calado, de importancia para esta ciudad y para los salmantinos todos, en especial para los que poco tienen y tanto les falta; simplezas siempre, como acusar a los populares de permitir las actuaciones en la Plaza Mayor -la más hermosa de todas las plazas- a aquellos que “son de su gusto”. O el gesto circense de mostrar unas camisetas reivindicativas en plena sesión municipal. Tontunas le hubieran parecido a mi buen amigo Sancho.

 

[Img #578757]Después viene un señor concejal -al que no tengo el gusto de conocer- a la sazón, también y del mismo modo diputado provincial, y desparrama su voz como dictando sentencia para exclamar ‘el señor Otegi no debería de haber estado en prisión por razones políticas’; pues claro, tiene usted toda la razón y por ello no estuvo, rediela. Tal vez la edad le juega una mala pasada o en su atrevido desconocimiento -el caso es hablar- y siguiendo los dictados de su jefe nacional, se me pierde, pone en entredicho la ley y a aquellos que la dictan. Ese caballero, le digo sin acritud porque mi afirmación es verdadera y se ajusta a la realidad, estuvo en la trena porque intentó reconstruir una banda terrorista. Ni más ni menos, y tan grave.

 

El problema de este país es que nacieron numerosos grupos como consecuencia de las carencias de los partidos políticos, de la debilidad de los gobiernos y la mediocridad de sus gobernantes; fruto del malestar imperante, de la corrupción en casi todos los estamentos de la vida pública; grupos contestatarios, tan necesarios y tan deseados, que surgen de la desilusión, el paro, las necesidades y la rabia. Movimientos ciudadanos que tal parecía que iban a devolvernos la ilusión, savia nueva y alguna esperanza. Pero a su rebufo, se han colado en esos nuevos partidos los aprovechados, rencorosos, anti-sistema, iluminados e, igualmente, muchos elementos a los que les falta un hervor… con los mismos vicios y las pocas virtudes. Un totum revolutum que es preciso ordenar para que no se conviertan en lo mismo que teníamos. Cordura y madurez.