Viernes, 15 de diciembre de 2017

El 8 de marzo también es el día de la mujer refugiada

Todas las mujeres tienen derecho a trabajar y vivir en Paz. Las refugiadas también

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Autora: Isabel Iguanzo, activista por los Derechos Humanos

    Hoy es 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Probablemente la pregunta más repetida a una niña en el día de hoy será algo así como “y tú, ¿qué quieres ser de mayor?” Sea lo que sea que conteste, es labor de toda la sociedad garantizar que esa niña tenga la oportunidad de cumplir su sueño. Pero ahora hagan un ejercicio mental e imagínense haciendo esa pregunta a una niña refugiada… ¿Qué creen que contestaría? Y sobre todo ¿tiene ella también derecho a ser lo que ella quiera de mayor? ¿Qué podemos hacer nosotros para tratar de garantizárselo?

    Hoy es 8 de marzo. Ban Ki Moon, el Secretario General de Naciones Unidas ha pedido a los Estados y a la Sociedad Internacional que “dediquemos una financiación sólida, una valiente labor de promoción y una férrea voluntad política a alcanzar la igualdad de género en todo el mundo. No hay ninguna otra mayor inversión en nuestro futuro común”. En Salamanca, se podrá participar en una gran cantidad de actos durante toda la semana del 7 al 11 de marzo. Entre todos ellos destaca la concentración convocada por el Movimiento Feminista de Salamanca, el 8 de marzo a las 8 de la tarde en la Plaza mayor, en la cual diferentes colectivos de la sociedad civil salmantina se unirán para pedir la igualdad efectiva entre hombres y mujeres.[Img #577770]

    Amnistía Internacional Salamanca también se sumará a dicha convocatoria dando voz a las millones de mujeres refugiadas que huyen del terror de sus países y de un viaje plagado de peligros para su integridad física. En especial, desde Amnistía Internacional Salamanca queremos llamar la atención sobre las mujeres refugiadas cabeza de familia con hijos e hijas a su cargo, como venimos haciendo desde septiembre del año pasado (http://goo.gl/HE70jY). Las mujeres refugiadas se enfrentan a riesgos añadidos de los que apenas se habla y que no se abordan adecuadamente. Es especialmente difícil la situación de las mujeres solas con hijos e hijos a su cargo. En Líbano, que acoge a más de un millón de personas refugiadas de Siria y donde ya la cuarta parte de la población es refugiada, el 20% de los hogares refugiados sirios está encabezado por una mujer. Los motivos son diferentes: son viudas o separadas o sus maridos están detenidos, desaparecidos o se han quedado en Siria. Sea cual sea el motivo, estas mujeres se enfrentan a acoso, explotación y ataques diarios contra su dignidad en un país donde las leyes otorgan todo el poder sobre los asuntos de la familia a los hombres.

[Img #577772]   Según el informe de Amnistía Internacional sobre Mujeres Refugiadas en Líbano, las mujeres y niñas refugiadas de Siria, sobre todo las mujeres que son cabeza de familia y no tienen familiares hombres adultos en Líbano, están expuestas a la explotación sexual y violencia de género en casi todos los aspectos de sus vida diaria. La falta de apoyo internacional para la crisis de refugiados en Líbano, y la grave situación económica para las refugiadas de Siria, aumenta el riesgo de violencia, abusos y explotación sexual. Las refugiadas de Siria que son cabeza de familia, sufren altos niveles de inseguridad y tienen muy poca protección o acceso a la justicia. Los estrictos criterios introducidos por el gobierno libanés, hacen que sea prácticamente imposible para las mujeres y niñas refugiadas de Siria renovar sus permisos de residencia. Esto agrava el riesgo de violencia de género y explotación sexual y obstaculiza casi cualquier posibilidad para acceder a la justicia, así como a la educación y a la salud.

[Img #577771]   Desde Amnistía Internacional creemos firmemente que la comunidad internacional debe compartir la responsabilidad hacia las personas refugiadas incrementando el número de plazas de reasentamiento, incluyendo el aumento del número de plazas, presentaciones y admisiones para mujeres cabeza de familia en todas las categorías de reasentamiento. Pero ¿a qué nos referimos con asentamiento?

    El reasentamiento consiste en facilitar a las personas refugiadas la oportunidad de vivir de forma segura en un tercer país, es decir, ni el de origen (por ejemplo Siria), ni el que los acogió en primera instancia (por ejemplo, Turquía). Se trata de una herramienta de protección internacional duradera. El reasentamiento en otro país, distinto al que en un principio se solicitó asilo, es necesario para las personas que, pese a ser refugiadas, se encuentran en un país en el que siguen sin tener garantizada su seguridad o para las que, por sus relaciones familiares u otras causas, cuentan con más posibilidades de integración social en un tercer país, diferente al primer país de acogida.

    En este sentido, España puede y debe hacer más. En noviembre de 2015, ya en plena crisis humanitaria en Europa, el Consejo de Ministros decidió ampliar el número de plazas del Programa Nacional de Reasentamiento a 724 personas y decretó que éstas, más las 130 del año anterior, serían trasladadas a España en lo que quedaba de año; un total de 854 personas que todavía no han sido acogidas en el país. Estas cifras son ridículas comparadas con las más de 450.000 personas en necesidad de ser reasentadas que se encuentran en los países fronterizos con Siria, según ACNUR.

    Desde Amnistía Internacional estamos lanzando este mes la campaña #yoacojo para visibilizar la situación de las mujeres y niñas refugiadas, para decir a nuestros gobiernos que ya basta de cifras y medidas ridículas. Pedimos que aumenten significativamente las plazas de reasentamiento, y que garanticen cuotas suficientes para mujeres cabeza de familia, por su especial vulnerabilidad. Todas las mujeres tienen derecho a trabajar y vivir en Paz. Las mujeres refugiadas también. Y todas las niñas tienen derecho a ser de mayores lo que ellas quieran. Las niñas refugiadas también. En nuestras manos está garantizar esos derechos.

 

 

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