Martes, 12 de diciembre de 2017

En la cuenca del Duero

Esta primavera, si hacemos caso al Departamento de Astrofísica y Ciencias Atmosféricas, de la Universidad Complutense de Madrid, vamos a asistir a grandes nevadas en la cuenca del Duero. Han utilizado un complejo modelo matemático, cuya eficacia se ha demostrado comparándolo con datos de nevadas reales acaecidas durante el invierno de hace dos años. El hecho de ceñirse a Castilla y León se debe a que se ha utilizado una herramienta de gran resolución espacial, mesoscalar, que permite recrear las interacciones entre la atmósfera y la particular orografía del terreno. Los modelos “tradicionales”,  cuya predicción se basa en la cota de nieve, la altura a la que las precipitaciones se convierten en nieve, no contemplaban estas variaciones del relieve, que, en muchas ocasiones, son las responsables de otros fenómenos que son despreciados, como las inversiones térmicas, o el encajonamiento de las corrientes de aire. Además, siendo el tiempo atmosférico un sistema dinámico no lineal, caótico, no se ha aplicado dicho modelo a largos periodos de tiempo, centrándose en periodos de 15 días, para minimizar, precisamente, esas variaciones imprevisibles.

Quercus ilex, la encina, es la especie arbórea más extendida en España. Detrás de la modesta carrasca, la mayor superficie ocupada corresponde al pino negro, Pinus pinaster, con más de un millón de hectáreas; pero esta extensión se está reduciendo, sin que se sepa muy bien qué está ocurriendo concretamente. Entre los posibles causantes hay factores bióticos, ciertos agentes patógenos (el hongo de pudrición de la raíz, Heterobasidion annosum; los hongos del azulado de la madera, Ophiostoma sp.; o el muérdago, Viscum álbum, planta hemiparásita, entre otros); y factores abióticos: el clima, el suelo y sus propiedades o el manejo forestal, pero sin saber nada concreto, excepto que los pinares aclarados, manejados forestalmente de manera sostenible, presentan un mejor estado sanitario. Los que sí están claros son unos síntomas característicos: rara transparencia de la copa, enanismo en las acículas, decoloración del follaje y muerte prematura de los ejemplares. Y hablamos de la mortandad de una de las especies forestales más relevantes de nuestro país, tanto por su valor ecológico, como especie protectora del suelo, como por el económico, sea por su producción maderera o de resina.

Un pequeño bivalvo, el mejillón de río, o náyade, Margaritifera margaritifera, está viendo también reducida su área de expansión, estando “en peligro extremo de desaparición”, según investigadores del Departamento de Biología Animal de la Universidad de Salamanca. Lamentablemente, las larvas de las náyades dependen de los salmones y truchas, pues son los únicos peces hospedadores conocidos, y estos también están en seria decadencia, principalmente por la alteración de los cursos fluviales, a lo que hay que sumar los efectos del cambio climático, por el descenso de los caudales hídricos, o las riadas tormentosas. La desaparición de los mejillones de río afectaría a toda la fauna de los ríos, pues la labor de filtrado que realizan para su alimentación mejora las condiciones de los fondos que habitan, lo que favorece la puesta de huevos de las demás especies acuáticas, además de ser un magnífico bioindicador de la calidad fluvial.

Otras dos especies que son excelentes bioindicadores podemos encontrarlas en la zona de Arribes, aunque será difícil de verlas directamente, no así los rastros que nos hablan de su presencia: sus excrementos. Una de ellas es la rata de agua, Arvicola sapidus, especie introducida y con gran capacidad de adaptación, con una rápida expansión. Cuando alguien os diga que, en momentos de penuria, tuvo que comer rata, pensad que eran estas pobres las ingeridas, no las ratas urbanas. La otra especie, la nutria de río, o paleártica, Lutra lutra, está protegida y recuperándose de su casi aniquilamiento, perseguida, no ya por su piel sino por el propio deterioro medio ambiental, por la necesidad de una buena cobertura vegetal, que le sirva como refugio… frente a todos.