Miércoles, 13 de diciembre de 2017

La internacionalización y las nuevas tecnologías, desafíos de las universidades católicas

Monseñor Angelo Vicenzo destaca que han incrementado su alumnado en un 50% en los últimos años

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Con motivo de las fiestas de la Facultad de Teología, el Arzobispo Secretario de la Congregación para el Educación Católica de la Santa Sede, Monseñor Angelo Vicenzo Zani, ha impartido la conferencia 'Desafíos educativos y formación académica. El papel de la universidad católica'.

Vicenzo Zani recordó que en noviembre pasado se cumplieron 50 años del decreto del Vaticano II sobre educación y hace 25 años se publicó el documento pontificio que regula la actividad universitaria católica. Actualmente, la iglesia cuenta con 213.000 escuelas católicas con 59 millones de estudiantes y con 1.365 universidades católicas y 500 eclesiásticas, con 10 millones de alumnos y un 40% de alumnado no católico.

Para Angelo Vicenzo, "se trata de un momento importante para reflexionar sobre la educación en la misión de la iglesia en el mundo y para actualizar el mensaje del concilio porque hay desafíos y retos nuevos". En este sentido, destacó que las universidades de la iglesia han incrementado en un 50% su alumnado en los últimos años, por lo tanto "hay un gran reto".

Vicenzo apuntó a la internacionalización de los estudios, "y su calidad de cara al mercado laboral", teniendo en cuenta la "gran revolución" que suponen las nuevas tecnologías o los estudios a distancia, "es un gran desafío". En este marco, destacó que la iglesia quiere mantener firme la identidad católica y la finalidad de la educación, con una buena universidad. "La educación es un derecho", manifestó.

Indicó que la universidad de hoy es fruto de numerosos momentos acumulados y entrelazados: la universidad medieval, que trasmite su saber y aún conserva su importancia; la universidad de la investigación, que produce el saber y se combina de la enseñanza; y un tercer momento basado en la misión de transmitir a la sociedad en sentido amplio. "Las universidades no se pueden permitir el lujo de ser como torres de marfil cerradas en sí mismas, sino que se les exige justificar su propia existencia participando activamente a la repercusión del saber y abriéndose a la sociedad. No basta la enseñanza, hay que sumar la actividad de la comunicación, la producción, la transferencia tecnológica hacia las empresas", puntualizó.

Fotos: Alejandro López