Sábado, 16 de diciembre de 2017

Torear de capote

La verónica es el más popular de los lances, es referencia obligada desde que sale el toro hasta que tocan a banderillas

[Img #574856]

Estas dos fotografías que adjunto a este artículo son para el aficionado; supongo que al observarlas tienen cierta propensión a establecer comparaciones excelsas en el toreo, evidentemente ambos lancean a la verónica; y, se asegura, que el nombre de este lance se debe a la similitud que tiene el torero sujetando el capote con la actitud que adopto según la tradición cristiana, a la Verónica ofreciendo su lienzo a Cristo camino del Calvario. La irreverencia es notable, sin embargo, no hace sino subrayar ese perfil mítico que tiene el toreo, de magia, y de arte, de sabor y de gracia.

La verónica es el más popular de los lances, es referencia obligada desde que sale el toro hasta que tocan a banderillas, pero ambas fotos, de dos “ases” del escalafón, nos revelan la ejecución del mismo, es decir, con ambas manos, con suavidad, las palmas hacia adelante, de medio perfil ante el toro y en su rectitud, se le incita a venir hacia los vuelos del capote, cargando la suerte y con naturalidad y manos bajas embraguetado, templado al animal, ofreciéndole suavemente la salida girando el torero sobre sí mismo en el momento preciso para quedar colocado y ligar nuevos lances. Por supuesto cargar la suerte no es “despatarrarse” a modo, esto es retrasando la pierna por la que viene el toro, con lo cual en las fotos puede dar la sensación de que ha sido al revés, sino adelantando la contraria a aquella por la que el toro toma el engaño.

Luego, de la personalidad del torero se desprenderá esencialmente la grandeza de la suerte en la que -podemos mojarnos- y recordar a Ordóñez, Pepe Luis, Paula, Robles o Morante, por ejemplo. Traerse al toro toreado es fundamental, en la verónica y en cualquier otra suerte, claro que siempre veremos verónicas- interpretadas de aquella manera-, o sea, destempladas, fuera de sitio,  sin gracia y adulteradas. Y sin embargo, servidor las ha visto aplaudir con pueril y desorbitado frenesí. No trato de desacreditar a nadie, sólo invito a ver, porque mirar ya lo hacemos.

[Img #574857]Acerca de lo que viene ocurriendo actualmente en general con el toreo de capa, al que no sabemos si son los propios toreros o si son los públicos los que están concediendo menor atención que al toreo de muleta. ¿Es más difícil torear de capa que torear de muleta?. Por lo menos hay una mayoría de toreros en activo que son mejores muleteros que capeadores. Puede ser que el torero, atento al resultado final de la lidia, que es el que cuenta a la hora de las orejas, se esfuerce más durante el último tercio y este no quiera asumir ningún otro riesgo, y, con fecuencia se nos escamotean esos momentos, que son los lances de capa, con buena  estética, quieta la planta y en lentitud

Cuando antaño el bicho tenía poder, fuerza y codicia y no se masacraba en el caballo; el arte, la destreza, la variedad del torero de capa, podía ser el momento más brillante de la corrida. Ahora esa competencia de los “figuras”, algunos frívolamente  llamados “maestros” no pasa de ser una pamema, y, nada queda en la memoria del aficionado. Cierto, que alguno no se anduvo con remilgos, y hasta ha intentado inventar nuevos lances o virtuosismos, (claro que nada sobra cuando se trata de dar vistosidad y alegría al torero de capa); pero, tampoco estaría de más que los toreros actuales emplearan algo de su tiempo en contemplar alguna imagen de las viejas tauromaquias, seguramente daría esplendido fruto. Creo que si cualquiera de nuestros diestros pretende adquirir nombre como innovador, no necesita pensar ni mucho ni poco en nuevos lances, le bastaría resucitar cualquiera de los olvidados y si tiene capacidad para ello, darle una interpretación personal… eso si, cuando llegue el toro a jurisdicción, cargar la suerte, con precisión y temple que es donde se demuestra la calidad de su toreo.

Fermín González (Blog Taurinerias)