Viernes, 15 de diciembre de 2017

Cuando a Iberdrola veas llamar

Hace unos días recibimos una llamada de Iberdrola, como supongo han recibido o recibirán muchos usuarios, en la que nos ofrecían un 10% de descuento en el importe del consumo (que no de la factura), a cambio de nuestra fidelidad durante un año. Solo eso : fidelidad. Nos dijeron, además, que si en ese año nos dábamos de baja, no habría ninguna penalización; únicamente no se aplicaría el descuento.

Durante un rato, nos lo explicaron con todo detalle, al menos eso nos creímos. Finalmente aceptamos y la segunda parte fue que tenía que venir un agente al domicilio porque era necesario firmar ese contrato en papel. Cuestión de minutos, dijo la, supongo, comercial.

[Img #575092]Cuando se personó el agente en cuestión, puso sobre la mesa el contrato y comenzó a rellenarlo con la confirmación oral de los datos del titular, ardua tarea que le llevó veinte minutos y que impacientemente sobrellevamos, ya que teníamos que salir y el tiempo se nos pasaba. Mientras, nos recordó lo que nos habían dicho por teléfono, el descuento y la fidelidad. Nada más. Al finalizar tan faraónica obra nos la puso a la firma y posteriormente nos dijo que iban a llamarnos de Iberdrola para proceder a la grabación del compromiso.

Yo ya empecé a pensar que aquéllo era muy surrealista: teléfono, visita a domicilio y además grabación telefónica, vamos, que parecía una operación económica de primer orden.

La operadora en cuestión que procedió a la grabación, empezó a repetir los datos uno por uno. Nuestra impaciencia iba en aumento, llevábamos con aquella absurdez unos cuarenta minutos y así se lo comentamos al agente. Y de pronto la voz pausada que nos iba repitiendo nuestros datos de forma lenta y clara, comenzó a acelerarse leyendo las condiciones de una forma que parecía charlatán de feria, pero dado que creíamos saber lo que nos decía y que realmente estábamos ya hartos, no le dimos más importancia.

Hasta que en aquella verborrea saltó la frase “ procedemos a activar”, y a mí se me activaron todas las alarmas.

Pare, pare- le dije. Pero no paraba. Claro, hasta que le saqué la vena poligonera y ahí paró. Y pregunté: ¿Qué ha dicho de activar?

Resumiendo: Lo que se activaba desde ese momento era un seguro de averías en los electrodomésticos por sobrecargas o algo así, un seguro, vamos, que durante seis meses es gratuito, pero que transcurrido ese tiempo, si no lo das de baja se comienza a facturar.

Mal vas a dar de baja algo que no sabes ni que está activado porque no te has enterado.

Cuando le dije que en ningún momento me habían hablado de eso, me indicó que estaba en las condiciones que venían en la parte de atrás del contrato y que el agente también me lo habría dicho.

Pues no, el agente no lo había mencionado y la letra milimétrica del contrato todavía no la habíamos leído. Me recordó a lo de las preferentes.

Por supuesto ahí se acabó la grabación. El agente se apresuró a decirme que había una segunda opción, no contratar el seguro y entonces el descuento sería de un 6%. ¡Qué valor!

Le hice romper todos los papeles y viendo que era un chico joven me atreví a hablarle de ética, esa que debiera impedir a estos mandados prestarse al supuesto juego sucio de una supuesta ocultación con tal de supuestamente conseguir contratos. Porque ellos bien saben lo que están haciendo.

Y ahora me dirijo a Iberdrola, aunque ya hice la reclamación correspondiente. ¿No les da vergüenza? ¿Cuántos abonados no se dan cuenta de que en esa oferta de descuento está la contratación de un seguro? ¿Es esto, siempre supuestamente, otra modalidad de sus famosas puertas giratorias en las que entra la desfachatez y sale la decencia? O por darles un voto de confianza, siendo muy generosa, ¿ignoran lo que están haciendo sus agentes?

Pues como dice el vulgo, que lo que ganen con esto no se lo tengan que gastar en ya saben qué.

MORALEJA: Si le llama Iberdrola ofreciéndole un descuento, que sepa que supuestamente le cuelan un seguro que no va a usar porque no sabe que lo tiene y del que se enterará cuando empiecen a facturárselo.