Miércoles, 13 de diciembre de 2017

La amistad de Zuloaga y Falla se hace arte en la Casa Lis

La muestra, que recorre la relación personal y los principales proyectos que estos dos creadores desarrollaron en común, incluye más de cien piezas, entre documentación epistolar, cuadros, fotografías, dibujos, partituras y una veintena de obras del pintor vasco

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El Museo Art Nouveau y Art Déco – Casa Lis acoge, hasta el 5 de junio, la exposición ‘Zuloaga y Falla. Historia de una amistad’, una muestra que recorre la relación personal y los principales proyectos que estos dos creadores desarrollaron en común. En total, son más de cien piezas, entre documentación epistolar, cuadros, fotografías, dibujos, partituras y una veintena de obras del pintor vasco.

“Será la gran exposición de los próximos tres meses en Salamanca”, avanzaba el director del Museo, Pedro Pérez Castro. Por su parte, el comisario de la exposición, José Vallejo, explicaba que el objetivo es crear una narrativa en torno al regeneracionismo que representaron Falla y Zuloaga entre 1913 y 1939, ya que “transformaron la idea pesimista de aquel momento, para revitalizar la cultura española y recuperar el sentir popular”, en un periodo de modernidad artística.

Entre las obras de Zuloaga que se pueden ver en la Casa Lis destacan Lolita, Las tres primas, Denudo del clavel [Img #574588]o Retrato de Manuel de Falla, entre otras. Igualmente, se exponen trabajos de Pablo Picasso, Manuel Ángeles Ortiz, Hermenegildo Lanz y Eugenio Lucas Velázquez. El proyecto, que ya ha pasado con éxito por Madrid y que en junio irá a Andalucía, cuenta con el respaldo de la Junta de Castilla y León y de Acción Cultural Española, una sociedad estatal que promueve la cultura, tanto en nuestro país, como en el extranjero. Además, han sido vitales las piezas  prestadas por instituciones como el Museo Ignacio Zuloaga-Castillo de Pedraza y el Archivo Manuel de Falla, el Museo Centro de Arte Reina Sofía, el Museo Nacional del Teatro de Almagro, el Ayuntamiento de Granada, Patronato de la Alhambra, colecciones particulares y el Instituto Cervantes de París, entre otros.

Historia de una amistad

Las investigaciones indican que posiblemente Falla y Zuloaga se conocieron en París en 1910, pero no es hasta 1913 cuando existe una prueba documental de su relación. Es en esta fecha cuando arranca el recorrido de la exposición, con la carta en la que el compositor solicita ayuda y consejos a su amigo pintor para la puesta en escena de La vida breve. Tras este primer contacto, ambos mantienen una relación epistolar a través de la cual, como explica el comisario de la exposición, José Vallejo, “se traslucen los éxitos, los fracasos, las inquietudes sociales y políticas, las ilusiones, los problemas familiares y, sobre todo, la forma de ver la cultura española y el arte de estos dos magníficos creadores”. Zuloaga y Falla se encuentran en París, Madrid y Granada, entre otras ciudades, a lo largo de dos décadas. Su relación de amistad les anima a trabajar juntos en un gran proyecto en el que música y escena cuentan con la dirección de los dos, propósito que tardará quince años en formalizarse con la representación de El retablo de maese Pedro en la Ópera Cómica de París en 1928.

El retablo es la culminación profesional de la colaboración entre los dos autores durante veinte años en diversos proyectos, la mayoría con un interés social. Entre ellos, destacan: la inauguración del proyecto de Zuloaga de las escuelas de Fuendetodos en la casa natal de Goya, en 1917; el trabajo conjunto en la obra escénica sobre la novela de Enrique Larreta, La gloria de don Ramiro (1919-1921); el Concurso de Cante Jondo de Granada, organizado por Falla, Federico García Lorca y Fernando Vilchez en 1922; la exposición de Zuloaga ese mismo año en el Museo de Meersmans de Granada. El último encuentro entre los dos artistas tuvo lugar en 1932, cuando Falla se aloja en casa de Zuloaga en Zumaya con motivo de la inauguración del Museo de San Telmo y el pintor realiza el conocido retrato del pintor. El recorrido finaliza con la carta de despedida que en 1939 Falla envía a Zuloaga antes de su viaje a Argentina, donde muere en 1946, un año después que su amigo.

El retablo de maese Pedro

La colaboración de Zuloaga y Falla en 1928 en El retablo de maese Pedro fue el proyecto conjunto de mayor envergadura. El retablo es una obra musical para personajes y títeres que explora el mundo del teatro dentro del teatro, con libreto inspirado en un episodio de El Quijote, y es una de las creaciones más destacadas y reconocidas del compositor. En 1923 se estrenó en Sevilla en versión concierto y en París, en versión escénica. Tras su gran éxito, también se estrenó en otras ciudades europeas como Ámsterdam (1926), donde contó con la dirección escénica de Luis Buñuel, para culminar en 1928 con la versión de Zuloaga, Falla y Maxime Dethomas.

Para la representación de una nueva versión en el Teatro Nacional de la Ópera Cómica de París en 1928, Falla encargó la realización de los decorados, figurines y marionetas para la puesta en escena a Zuloaga. En la exposición, se muestran dibujos, bocetos a color de la escenografía y cuatro cabezudos y siete marionetas de cruceta alemana originales que Zuloaga realizó en colaboración con Maxime Dethomas. Estas piezas se exponen por primera vez de forma conjunta desde el estreno de la obra. Además, se exhibe correspondencia del pintor que refleja el viaje quijotesco que realizó a lo largo de 1927 para inspirarse, así como el manuscrito de la obra.

Fotos de Alejandro López y Alberto Martín

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