Viernes, 25 de mayo de 2018

El alcalde cuestiona el urbanismo alentado por su propio partido.

En el desastre urbanístico que suma el gobernante Partido Popular salmantino desde 1995, hace unos días se deslizaron unas interesantes declaraciones del Alcalde. Es cierto que suenan a argumento sumado para justificar lo injustificable, según los tribunales de justicia, pero deberían haber llamado mucho más la atención. Nada menos que la primera autoridad de la ciudad cuestiona la forma de construirla en los últimos años y el futuro, algo que cuando menos debería haber creado algún tipo de debate ciudadano serio.

Según lo recogido en medios de comunicación, Fernández Mañueco, refiriéndose al Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) vigente en la ciudad, apunta que el planteamiento nacido en pleno 'boom' del ladrillo no tiene nada que ver con la realidad actual. Propone la posibilidad de revisar el PGOU, reconociendo que esto supone resolver otras cuestiones de nuestra ciudad, pero también que deja "en stand by el urbanismo desarrollista de la última época".

El Plan General de 1984 posibilita el urbanismo moderno en democracia, es distinto a lo realizado hasta entonces e incluso innovador. Según el cercano Censo de 1981, la ciudad tenía 153.981 habitantes, realmente residían unos 15.000 más, en 996 ha. de suelo urbano para desarrollar sus actividades, como viviendas, equipamientos, espacios económicos, etc El Plan programaba otras 898‘5 ha. de suelo para crecer con un horizonte de 225.000 habitantes en el año 2000. Preveía 21.694 viviendas nuevas, pero en realidad parece que nos hemos acercado más a las 30.000, aunque algún sector no se ha desarrollado todavía.

El PGOU vigente se publica en el Boletín Oficial de la Provincia el 30 de Enero de 2007, para una ciudad con 155.921 habitantes según el Padrón, apenas 2.000 más que en 1981, ocupando 1.528 ha. de suelo urbano. Las previsiones de desarrollo futuro son de 909 ha. más y 29.968 viviendas nuevas (2.900 más que las previstas en la aprobación inicial del Plan). Curiosamente el texto del BOP dice en su página 13: “En este sentido se calculan los requerimientos mínimos a partir de la población actual de 157.906 habitantes, dado que las proyecciones de población efectuadas en el apartado 2.6 del Análisis y Diagnóstico, incluido en la Memoria Informativa se prevé una población para el año horizonte del Plan General de 148.142 habitantes” (que es el 2021). Ese apartado que menciona, que habla de la previsión de población, es sumamente interesante, se puede buscar en Urbanismo de la web municipal. Por si se tienen dudas de la irrealidad que dibujan las previsiones, la última revisión oficial del Padrón dice que a 1 de Enero de 2015 la ciudad tenía 146.438 habitantes, por debajo del año horizonte del Plan y con casi todo el suelo del municipio programado para construir casi 30.000 viviendas nuevas.

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Por supuesto en su momento no se hizo caso de las escasas personas y colectivos que cuestionaron esta forma de entender el urbanismo, claros enemigos del progreso. Este modelo se preocupa sólo de crear y mantener un mercado ficticio e irreal, donde se invierten ingentes cantidades de dinero para construir equipamientos e infraestructuras que en realidad no necesitamos. Salamanca crece físicamente más que nunca para seguir cobijando casi a los mismos. Incluso el hecho de que el entorno de la ciudad, los municipios limítrofes, hayan absorbido parte de la población que abandona la ciudad y el resto de la provincia, tampoco ha generado ningún debate sobre el sorprendente funcionamiento de ese mercado del suelo y la vivienda. Y habría que hablar del desmedido crecimiento del urbanismo metropolitano, en otro momento.

Además de las ya existentes en el suelo urbano consolidado, todas las infraestructuras de las nuevas hectáreas urbanizadas hay que mantenerlas con los impuestos de los ciudadanos capitalinos, que cada vez son menos. Se abandonan barrios consolidados y necesitados de rehabilitación (que crea más empleo que la vivienda nueva) para trasladarse a los nuevos. Y si el dinero se invierte en viviendas que en realidad no necesitamos, no lo hace en otras cosas, como desarrollar un nuevo modelo económico más consistente. El Alcalde reconoce abiertamente el fracaso de sus políticas y, parece que con la boca pequeña dado que la necesidad obliga, apunta la necesidad de replantearlo. Sería más que deseable que la actual y plural corporación municipal se planteara seriamente abrir un profundo y participativo debate sobre el tema, que no es lo mismo que resolver a la manera del PP los problemas que este ha generado.

NOTA: todos los datos del artículo se han obtenido de los documentos oficiales que se pueden conseguir en la web municipal (PGOU de 2007) o en la de la Junta (PGOU de 1984), aparte de los folletos publicitarios municipales o del PP relacionados con ambos planes. También he consultado, y recomiendo encarecidamente su lectura, el libro de David Senabre López titulado “Desarrollo urbanístico de Salamanca en el siglo XX”, editado por la Junta.