Jueves, 21 de junio de 2018

Los aguadores

Algunos llevaban su cántaro al hombro, siendo una imagen cotidiana durante siglos en nuestras calles

El aguador ambulante fue una imagen cotidiana durante siglos en las calles de las ciudades españolas.

Allí donde hubo fuentes y ciudadanos sedientos hubo aguadores. Para llevar el agua potable a las casas, muchos de ellos herederos de los esforzados "azacanes" de origen musulmán conocidos en Castilla por ese nombre de origen árabe, guiaban recuas de dos, tres o un solo burro, provistos de serones con cántaros hasta los soportales, patios o zaguanes de las viviendas donde los vecinos llenaban las tinajas, pilas o cacharros que allí guardaban.

Algunos llevaban su cántaro al hombro, siendo una imagen cotidiana durante siglos en nuestras calles, llevaban el cántaro con una mano y en la otra dos copas o vasos que ofrecían pregonando alguna copla.

Otros usaban un pequeño carro de madera con una o dos ruedas y dos patas de apoyo que lo estabilizaban cuando se detenían a descansar o servir a los sedientos.

Los aguadores, en algunos lugares, estuvieron cumpliendo su fundación hasta finales de los años 70, desarrollado su labor en aquellos lugares que carecían de agua y que por diversas circunstancias no podían acudir a la fuente pública más cercana.

La figura del aguador ha dejado un amplio mosaico en el arte, ejemplos en la literatura y reglamentaciones municipales.

FOTOGRAFÍAS

PRIMERA
Aguadores en el paseo del Campo de San Francisco.
J. Laurent  (Fototeca del Patrimonio Nacional).

SEGUNDA
Aguador (Botijero) en el Corrillo.

FUENTE: Salamanca en el ayer.