Miércoles, 20 de septiembre de 2017

Ausencias y mejillones

Faltar a un debate y a otro enviar a interpósita persona me parece una falta de respeto, don Mariano; falta de respeto a los posibles votantes y a las propias reglas de tan serio juego.

Ya empezaron las campañas –sigo esperando mis papeletas–, ya empezaron los debates –siguen esperando a…–.

Primera digresión: confieso que nunca me ha caído mal Bertín Osborne; es un “tío simpático” y de eso ha ido muchos años; de derechas, sí, señorito andaluz –como no lo fuera, qué desperdicio de pinta– y exitoso personaje de televisión. Como cantante no me llega, pero entiendo que a mucha gente sí.

Si Bertín Osborne tiene un programa al que le va bien, qué bueno; si es en TVE y a muchos no les parece que la tele pública trasmita ese tipo de programas, es otra cuestión. Yo he visto algunos, no todos, y es una manera curiosa de entrevistar, un contexto poco habitual.

Hasta aquí la crítica televisiva.

[Img #497418]Volvamos a la campaña: considero que en política, y yo me atrevo a decir que en democracia, la forma es fondo en no pocas ocasiones. Por eso, faltar a un debate y a otro enviar a interpósita persona me parece una falta de respeto, don Mariano; falta de respeto a los posibles votantes y a las propias reglas de tan serio juego.

Si además de despreciar el público intercambio de pareceres con los contrincantes políticos, don Mariano decide aparecer en un programa como el de Bertín Osborne en la misma época, para este que escribe, el hecho se vuelve aberración. Del día del fútbol, mejor ni hablamos, que todavía no habían empezado las campañas como tal y el debate de El País fue “de calentamiento”.

Se me dificultan, ya saben, las comuniones con ruedas de molino; aunque no esté de acuerdo, puedo pensar que allá él si don Mariano no va a uno, dos o cien debates; pero cuando adonde sí va es a un programa exitoso, en una cadena que depende de su gobierno, es evidente el afán propagandístico; unos dan la cara, otros preparan mejillones. Siento decirle, don Mariano, que Bertín puede parecer el dueño de la finca, el señorito… Y nos gustará o no, pero usted, señor Rajoy, es el encargado, no el jefe; esos, mal que le pese, somos nosotros. Y hacerse presente por interpósita persona no dice que usted sepa delegar, sino que no se atreve a convencer.

El debate, en sí, no me gustó; me hartan las interrupciones groseras; no me engañan, buscan enfadar al otro, que pierda los papeles… Las hagan los políticos o los periodistas; insisto, ese tono de “yo represento a” que tiene gente como la Pastor o Évole me da más miedo que Aznar; a ellos sí que no los ha elegido nadie; bueno, sí, los dueños de unos medios que tienen intereses tan ocultos como los que dicen denunciar.

PD: Dicho esto, me parecieron inaceptables los insultos de Maduro –con el matonismo que lo suele caracterizar– al presidente del gobierno español. Espero que don Mariano no siga como presidente pero, hasta que haya otro, Rajoy lo es, de todos los españoles, porque así lo decidió la mayoría… Una mayoría como la que en Venezuela, el domingo, empezó a hacerle entender, al señor Maduro, cuestiones básicas sobre la democracia.

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