Martes, 20 de febrero de 2018

Hablar aquí, hablar allá

Aquella tarde yo tenía mucha sed y el oro bruñido al sol de aquellas frutas me hizo la boca agua. Entonces me acerqué para comprar unas cuantas y, cuando llegó mi turno, le pedí al frutero que me vendiera, por favor, un kilo de duraznos. Él se quedó mirándome, desconcertado, y, un segundo más...


Músicos que te pulsan la vida

Se llamaba Felipe y tenía esa barba tan blanca, con un halo color paja que enmarcaba la comisura de sus labios. No recuerdo en qué momento apareció en el paisaje de mis paseos por la ciudad, pero sí recuerdo que el día que no estuvo lo eché terriblemente de menos. Tenía las uñas de la mano derecha...