Miércoles, 20 de junio de 2018

La fragilidad

Limpio la comisura de tus labios y veo en tu piel las luces encendidas del corazón violeta de mi padre, todas las nubes rojas de mi infancia girando unos segundos sobre ti. El sol derrama tras las cristaleras una fragancia de oro maternal. En tu fragilidad pasean gorriones con el plumaje de color...


Preludios de la lluvia

Los calcetines rojos de la tarde, rasgados por el viento en los jardines, dejan su impronta de meditación. El cielo se ha cansado de avanzar: la oscuridad le pesa en los tobillos. A un paso de mis ojos, a contraluz, los plátanos silvestres son espías de los ancianos que andan con perrito. Qué...

Los días lejanos

Allí, a lo lejos, donde tiemblan los maizales y el pueblo está dormido, donde invernan los erizos románticos, tu fe sigue sentada contemplando el humo. Igual que un monte herido por la noche, aún te sostienes firme en el camino; te acarician murmullos, risas, sueños, que, ayer, tuviste y ahora,...

Sombras

Por una carretera abandonada la gente va avanzando adormecida. Los veo caminar dentro de mí como una aldea de luz deshabitada, entre retamas rojas y abubillas. Nadie les robará la soledad que el aire en sus cabezas distribuye. En los pulmones del camino tiembla unos instantes su respiración....

Parábola del creyente

Quisiera descreer, pero no puedo echar de mí el sol que reverbera como un pantano al atardecer. Si Dios me habita no puedo expulsarlo y echarlo fuera. Como el que no ve, quisiera ser ateo; más no puedo: dentro de mí hay tanta eternidad aún no alcanzada, que no vivo, a veces, en esta vida efímera y...

Una bicicleta

No he vuelto a oír la nieve susurrando, hablándole a las hojas con ternura, hilando en un murmullo la arboleda, como en aquella noche tan lejana, ¿te acuerdas, padre?, en que los dos viajamos por tu memoria y lento me llevabas subido en una humilde bicicleta atravesando el tiempo que iba abriéndose ...

Compañía

De vez en cuando cruzan golondrinas sobre la línea clara del rastrojo (sutiles sombras de la fugacidad). Paseamos con el corazón dormido al pie de los hinojos. Las hiniestas saludan con su traje matutino al viento que las roza. Nada tiembla en medio del camino que se alarga meciéndose entre nubes....

Sol de julio

Salgo del agua al aire. Deja el sol un resplandor crujiente de vainilla y aguamarina sobre el encinar. Suena el silencio en mi alma y en la luz vibra el arrullo fértil de una tórtola. Por un instante encuentro en mi interior huellas de juventud. Miro el paisaje y frente a mis hermanas las encinas...

Estrellas

Sobre mis ojos se alzan las estrellas como lejanos almendros melancólicos que abandonaron en mi niñez su flor. Recibo hoy, como antes, su alegría, su resplandor de ónice escondido entre las ramas dulces del amor más alto que conozco. Ahora las veo, y mi inocencia sale a recibirlas con un guante de...

El tren de la niebla

Escribir de los que no están es, sobre todo, un acto de amor, porque las palabras invocan la majestad sutil de los recuerdos, y uno puede viajar igual que cuando era un chiquillo subido en el carro gris de la memoria rescatando voces y amontonando sombras, salvando miradas que, un día, se...

De mis soledades vengo

Enjuago mi asco en la ocre soledad que hace unas horas abrigó mi espíritu. Que lánguido y espeso era el silencio entre los elegantes eucaliptos. Dejé mi asco hilado al horizonte, al resplandor de la lejanía. Qué hartazgo de escuchar la corrupción atada como un perro a un hemiciclo. Mi corazón...

Siega

El viento agita ahora las espigas de avena incandescente. ¿Quién me oirá segar la luz con la desbrozadora? El sol va derrumbándose entre encinas. Dejo en los árboles quietas mis palabras. Siego el silencio pedernal. Celeste, el campo sueña bajo el resplandor anaranjado del atardecer.

Territorio

Mi reino tan sencillo y diminuto que cabe en un recodo de mi mano. Por él transitan malvas y libélulas, los pasos de la lluvia y mis hermanos pequeños como tímidos gorriones en un anochecer del corazón. En él habita mi ocre soledad, la única luz que no envejece y amo. Mi reino entre las voces de...

Corrupción

Yo solo aislado en mi íntimo universo, rodeado de un silencio cristalino. Fuera de mí, hay gente que denuncia la corrupción del viento, la mentira. Mi voz se abre a la luz como una dalia. Grito al silencio, pero nadie escucha. Pancartas me rodean. Nadie sube en este instante por mi corazón. Fuera...

Pedagogía

Me enseñaron a domesticar la luz. Mas no aprendí a bailar entre las sombras. La vida tiene mucho de jardín donde la luz asoma silenciosa y baila entre las sombras lentamente, hasta que, al fin, cae la oscuridad. Cuando atardece y huyen los azules, la luz se queda dentro de mi alma. A veces la...

Batalla de las flores

Es la revolución de los claveles. Cruzo despacio el sol de la alegría y en las carrozas la reverberación del mediodía abre voces blancas. Batallan las palomas con la luz, mientras las flores vuelan como dardos. Vestidas de gitana, las mujeres disparan su sonrisa y en sus ojos penetra el resplandor...

Semana Santa

El rostro de Dios es la Naturaleza. Como cuando era niño y todo era más puro, vuelvo a cruzar la luz que me define y esencializa el lugar donde nací. Subo por el corazón de los lagartos que aún siguen vivos en mí, aunque están muertos. Los veo bajo el sol que late entre las piedras y en las viejas...

Huérfano

A un metro de mis pasos, corretea un mirlo pudoroso como un niño que espera en casa a su padre muerto. Lo miro discurrir sobre la luz del parque envuelto en un bol de vainilla. Lo miro y veo en su pico anaranjado la azul fragilidad de mi niñez.

Hondura

Todo el azul cabe en mi soledad. Los edificios altos como lirios celebran la serenidad del día doblándose en la espina del silencio. Es como si la brisa los moviese. En este instante, lejos queda el frío. Voy caminando y la ciudad sonríe dentro de mí, llenándome de amor.

Tarde de San José

Voy al revés sin ella. Van mis pies como ágiles gaviotas que se alejan del cielo rojo en la atardecida. Ella es el puente bajo el que me cobijo: agua sonora dentro de mi pecho. Hoy no ha venido. Se ha quedado en casa. Aunque hace poco -instantes- que no está, va en mi camino, al pie de la Ribera....

Chaches

(A Juan Sánchez y su hermano, el tío Quico) Al abrir el postigo se hunde en mí la cálida raíz de la alegría. Se hace el milagro: cuánta claridad de encinas fulge dentro de la estancia orillada al pie de los caminos y la ladera azul de las palabras que huyen del viento. Llenos de humildad, Juanín y ...

Madre

(A mis hermanos Manolo y Victoria) Está con mis hermanos. Llueve dentro de los tejados, junto a las ortigas del niño que florece en mi interior cuando su voz llega hasta mi espíritu como una vela tenue. Y me conmuevo. Nunca hubo en ella un sábado infeliz: la luz siempre habitaba en los azules de...

Tierra madre

La mitad de mi alma es el silencio; la otra mitad la tarde que susurra cuando me abraza el resplandor violeta del sitio donde tengo mi raíz. Ella viene conmigo y me ata al tiempo. Hoy los caminos se abren como ancianos que pasan saludándome entre almendros. La dignidad me envuelve. Ella me habla y...

Aún no es tiempo

No hay ni una campanita; aún no es el tiempo. La luz repica dentro de los campos. La tierra está alambrada. Qué orfandad hay en los pájaros. Las collalbas suben por el silencio hacia la eternidad. Van de mi mano sombras, cerros, nubes. Aunque voy solo, en la respiración de las encinas oigo el...

Señales

La mirada de Ángel esta tejida de silencio y del olor de la pana soñolienta que, en los años cuarenta y cincuenta, le vestía. Entonces era todo de pana: los pantalones, las chaquetas que olían a la muerte de los maquis, los ojos, los pies, los labios de los pobres... Todo era de pana, de tela...

Madres

La lluvia cae en mitad de mi silencio y mis palabras saltan ateridas en medio de la calle. Cuánto amor cuando recuerdo el sol de aquellos días. Los ojos de mi madre protegiéndome, su voz azul librándome del frío. Hace sólo unas fechas volví a verla. Y ahora recuerdo el sol de mi niñez durmiéndose...

Viaje de vuelta

Era en la biblioteca de los campos. La lejanía iba engullendo al pueblo a nuestra espalda. Igual que una jineta sobre la zarza pura de las nubes, había una sombra ágil de estorninos. Ella, a mi lado, edificaba el mundo. El coche nos llevaba hacia el sureste. A nuestra izquierda, el rojo de los...

El campo interior

Como una liebre aislada por el frío, intento desplazarme hacia mí mismo por el silencio, en plena soledad; pero se cierran todos los caminos. Del horizonte vuelven deshojados los días que habité. La oscuridad se hace más leve y dulce entre mis manos. La toco aquí, ahora mismo, con el alma, y hay...

Torpezas

A veces me confundo y pongo niebla donde tan solo quise poner árboles, briznas de espliego, dócil claridad. Quisiera ver feliz al enemigo, rodear de un arcoiris las miradas de mis hermanos; pero inconscientemente pongo escarcha, agrias tormentas sobre su corazón. Intento no hacer daño, dar caricias ...

Lágrimas

Dejo un beso en la frente de mi madre, y es como si dejara el corazón encima de la soledad de un lirio que va arrugándose en el oscurecer. La residencia en medio de la tarde es como una arboleda deshojada entre los brazos dulces de la luz. Mi madre es una sombra iluminada por la respiración azul...

La bozuela

Ato mis ojos al humus de la tierra. En el silencio de la luz respiro, y aunque no vivo allí siento el temblor de los caminos blancos que aún me aman. Como un cordero abandonado sube mi corazón la sombra de los álamos. El humus de la tierra me recibe y entre las piedras mansas del camino me siento,...

Día primero

El púrpura del cielo cae en mis ojos y en el silencio rojo huyen de mí los los últimos edificios del amor. En este instante priman los recuerdos. El mundo ya no está dentro de mí. Evoco aquí el vahído de las bestias abriendo un paso humilde entre las zarzas, la eterna soledad de las culebras...

Una copa de anís

Quizá sea un modo azul de despedirme y alejarme esta noche de la mesa, en la que tú no estabas. Se ha cumplido un cuarto ya de siglo de tu herida abierta en la arboleda de mis ojos. Pero a esta hora tan tristemente dulce no quiero abandonarme en la humedad de tus palabras blandas como nísperos...

La íntima ternura

Si no estuviera en mí, no viviría del modo que lo hago. Ella es la nieve más cálida del mundo en mi costado, la sencillez del viento que en mí silba con un temblor de lirio y celofán. Su corazón es hondo como un bosque y, al mismo tiempo, suave y cristalino como la escarcha del amanecer. Hacia ella ...

Lo minúsculo

De la pequeña casa huyeron todos. Murieron ya los dueños y los amigos se dispersaron pronto por el aire como semillas rojas de abedul. La estancia diminuta esta cerrada, pero mi corazón cabe en sus huecos. En ella duerme el tiempo que viví: los viejos gorriones de septiembre, la seta de los chopos...

Cuando no están

El hueco de mis hijas, su silencio rodando por la casa envejecida sin su presencia, la reverberación de su alegría dentro de mí ánimo deshabitado ahora que se han ido, mi corazón sin ellas descosido como una vieja nutria disecada, ya polvorienta en medio de un desván. Dentro de mí la vida se abre...

Notas campestres

Algunas notas antes de partir y abandonar la vida retirada. El campo, en un gran horno de silencio, abraza el resplandor de lo sencillo. Hay un dibujo de húmeda tristura detrás de las encinas. Veo el combate celeste de las nubes con la luz y en el verdor de la lejanía bosteza ya el otoño. Bajo el...

Los soberbios

Mucha gente confunde la bondad con la idiotez y la humildad con la blandenguería, sin pararse a pensar que ser bueno o ser humilde no tiene nada que ver con ser un bobo, alguien a quien se le engaña fácilmente y se le conduce por cualquier trocha o vereda que él previamente rechace transitar....

Llovizna

Volvía de casa con la llovizna a cuestas a esta ciudad, que ahora siento mía. La noche se hacía añicos en el asfalto y el agua era un fulgor azafranado entre los montes de mi corazón. Cosiendo imágenes dentro de un rectángulo de oscuridad mi alma navegaba dejando atrás los líquenes del tiempo, los...

Noción del desvalido

He vuelto a ver de nuevo a los mendigos tendidos en los pulmones de la noche, durmiendo en una muerte gutural de plásticos y cartones, abandonados en la resurrección de una penumbra que ya no tiene límite ni fin. Frutos inocentes de la precariedad, lo mismo que otras veces aparecieron para buscar...

Equilibrios

No aprendo a sostenerme en la tristeza. Mis pies son búhos que huyen de la luz por la avenida de la Desesperanza. Suelo hacer daño a quienes más aprecio sin darme cuenta nunca. El abedul de mi silencio ya no tiene hojas para acoger las aves del perdón que a diario entrego al aire. Hay tanto amor...

Lluvia

Llueve en los corralones abandonados. Una luz parda bulle entre los huertos y me da abrigo en el atardecer. Higueras locas gimen como espíritus deshabitados entre las paredes. Hay una calma dulce en el camino, como si todo fuera cristalino. Encima de los cerros, las veredas son zigzagueos de oro....

Oración

Agradezco ese brote de luz sobre el rincón de la humilde pared, la claridad del cielo sentado en los labios húmedos del huerto, la emoción de la sombra inundando la verdad de los árboles tristes que alegran mi camino y van de mi mano hacia el oscurecer. La piedad del silencio agradezco en esta...

Resurrección

Si mi padre hoy viera a sus nietos, los hijos y las hijas de sus hijos, habría en sus ojos un amanecer sin límite, y resucitarían junto a él miles de peces, álamos y palomas. Mi padre es una espiga frente al viento y en él jamás cabrá la muerte sólida, sino una etérea y limpia claridad en la que me ...

Altivos

Hay gente muy pagada de sí misma. Sombras que miran de un modo displicente y alzan sus ojos turbios al infinito para absorber toda su oscuridad. Para esa gente altiva no eres nadie, ni una pequeña hormiga o la migaja que picotea en el suelo un gorrión. Se creen esbeltos chopos o eucaliptos,...

Visión del extrarradio

Sobre un lienzo de añiles se adivinan los edificios. Quietos y arrugados, los pájaros respiran lentitud. La luz, como una artrítica mujer, cojeando se guarece en las esquinas. Queda en la atmósfera un poso de dolor -siluetas que deambulan bajo el frío-, el anticipo de ese atardecer que, a veces, da ...

Preludios de la lluvia

Los calcetines rojos de la tarde, rasgados por el viento en los jardines, dejan su impronta de meditación. El cielo se ha cansado de avanzar: la oscuridad le pesa en los tobillos. A un paso de mis ojos, a contraluz, los plátanos silvestres son espías de los ancianos que andan con perrito. Qué...

Sombras

Por una carretera abandonada la gente va avanzando hacia el amor. Los veo caminar dentro de mí como una aldea de luz deshabitada, entre retamas rojas y abubillas. Nadie les robará la soledad que el aire en sus cabezas distribuye. En los pulmones del camino tiembla como una góndola mi respiración....

Los hermanos del viento

Volvíamos como cebras melancólicas por las colinas del atardecer, rodeados de decenas de murciélagos. Detrás de nuestros pasos venía el viento abanicando pájaros y espinos. Cruzábamos descalzos la pobreza labrada por el cielo en el camino que conducía a los huertos del dolor. Escribo en las...

Los hermanos del viento

Volvíamos como cebras melancólicas por las colinas del atardecer, rodeados de decenas de murciélagos. Detrás de nuestros pasos venía el viento abanicando pájaros y espinos. Cruzábamos descalzos la pobreza labrada por el cielo en el camino que conducía a los huertos del dolor. Escribo en las...

Carnet de identidad

A veces casi olvido que soy árbol y que la luz late entre en las ramas de mi alma como un líquido gorrión picoteando el atardecer. No pienso que mi pecho es la colina en la que silban los alcaravanes llevándose en su vuelo el resplandor del trigo aún sin recolectar. Dudo también, a veces, de los...

Nadie

Caminar solo, sin hallar a nadie que no sea un puente, un resplandor, la brisa subiéndose en los hombros del silencio, los olmos saludándome o el río que, amaneciendo, pasa frente a mí como un sereno y líquido pastor guiando la inocencia de dos nubes. La eternidad cabe en esa piedra dormida a pocos ...

Hijas

  A Rocío y María Victoria, rutas de mi interior

Ciruelas

Esperando a los pájaros amanezco. Tras la ventana de mi habitación como almas se desangran las ciruelas picoteadas por los rabilargos. Ayer tarde los vi revoloteando entre los goznes del anochecer. Ahora, en silencio, espero su llegada. La carabina de aire comprimido nerviosa culebrea entre mis...

Paseo matutino

Yo y mi silencio en esta soledad llena de esquilas, rosas y galápagos. Paseo con mi sombra. Voy conmigo. Errático ingeniero de lo humilde, al pie del puente, canta un chamariz: respiro en su sonora dignidad procesionando el sol recién nacido. La carretera es una escolopendra de tono azul tendida en ...

Símbolos

La noche avanza. La oscuridad venció: el cuerpo de la luz fue devorado en el jardín por las escolopendras. La brisa serpentea en mi corazón como una lagartija transparente. Abriendo puertas a la desesperanza, con una mano triste y otra herida, intento sostener la claridad que, en mi interior, aún...

Siega

Han segado la avena hace unas horas. La noche ahora es lenta y amarilla. El viento habla despacio y huele a pan. Giro sin prisa alrededor de casa, deambulo como un torpe equilibrista rodeado por la soledad del campo. Sin darme cuenta, el mundo se edifica y, luego, se derruye en mi interior. Encinas ...

Viaje

Doblo, sin prisa, en mi alma los momentos más sustanciosos que he vivido aquí. Un lago de gamuza es la ciudad en cuya superficie hay peces ágiles. El gris del cielo invita a recoger instantes y emociones ya gastadas. La vida esta mañana es como un barco varado en el silencio de los parques. Mi...

Soledades

Escribo y mis palabras nacen muertas, llenas de nieve, barro y lejanía. Me aferro al resplandor de la ciudad y todos los semáforos se nublan. El cielo es un enorme catafalco sobre el silencio de los edificios. Y sin embargo siento ruiseñores saltando entre las ramas de mi espíritu. Ella está al...

Territorio

Mi reino tan sencillo y diminuto que cabe en un recodo de mi mano. Por él transitan malvas y libélulas, los pasos de la lluvia y mis hermanos pequeños como tímidos gorriones en un anochecer del corazón. En él habita mi ocre soledad, la única luz que no envejece y amo. Mi reino herido entre las...

Signos de la lluvia

Todo lo hallo dentro de la lluvia: la fe infantil, la leve golondrina que teje su nido en medio de las sombras, la canica que rueda encima de un adiós. Cuando llueve, en mí crecen chopos deshojados, jazmines brotando al lado de un recuerdo, cigarros de junco y cáñamo que huelen a la tos de mi padre ...

Falso invierno

Los tilos florecidos sobre el parque dejan su impronta de melancolía apenas desgarrada por la leve voz de la lluvia. Como un vil ladrón entró el invierno en el corazón de mayo robando la alegría de los patios, pisoteando rosas y buganvillas. Tal vez contaminado por el brillo del cielo en la humedad ...

Las alas de la lluvia

Un gorrión come de mi mano. Le echo migajas. Danza en torno a mí como un amable y frágil monaguillo que se ha salido de la procesión. La lluvia, mientras tanto, es un diálogo de lilas deshojadas y charcos íntimos donde mi corazón toca la infancia. En la ciudad lloran los semáforos. De nada sirven...

Bernardino

A un lado de la cárcel, la pared sostiene la inocencia del estío. Abajo, está tu cuerpo roto, exánime, y una escalera de agua te vigila. La luz del viento rasga las ventanas de tu alma ya celeste. No respiras. La forma de una nube es la oración que cubre tu regazo. En el susurro que, a última hora, ...

Mientras otros viajan

Mi secreto fue siempre estar, permanecer sin moverme siquiera un instante de mí mismo. Atado al temblor cereal de las colinas que mayo dibuja siempre permanezco. Mientras otros viajan, yo me quedo en mí, giro en mi corazón como un pastor que ha perdido un cordero en medio de la bruma. La luz de...

Hermana maternal

Un niño dice "el cielo está llorando" y la lluvia inventa nuestra infancia. Es una calle de la Judería. La noche se hace río en los naranjos, los tiñe de una soledad violeta. Los charcos reverberan como entonces, cuando en el pueblo yo iba de tu mano y tú ordenabas todo mi universo. Hermana mater,...

Escondite

Antes de que me nombren, miro atrás: en el salón del tiempo ya no hay nadie. La lluvia ha recogido las estrellas en una suave bolsa de penumbra. Arriba, en la colina, hay un temblor de pájaros que huyen. Miro atrás: en el salón del tiempo ya no hay nadie. Murió el mejor amigo. Lo recuerdo perdido...

Soledades

Para llegar aquí necesité recorrer sombras y atravesar sigilos, paredes de silencio; pero hoy vuelvo a estar en mi, cerca de la nieve que aún cae sumisa dentro de este espacio donde mi soledad no tiene frío. Las voces derrotadas (Cuaderno de la fugacidad)

Detalles

Me abrazo a los detalles más minúsculos. Un hombre anciano habla con su nieto y la ternura crece en derredor como un puñado de hojas de laurel que en una tienda, ahora, mueve el aire. Detrás de mi silencio hay agujeros de luz que codifican las aceras. Mi pierna izquierda falla al caminar. El mundo...

Una bicicleta

No he vuelto a oír la nieve susurrando, hablándole al silencio con ternura, hilando en un murmullo la arboleda, como en aquella noche tan lejana, ¿te acuerdas, padre?, en que los dos viajamos por tu memoria y lento me llevabas sumido en una humilde bicicleta atravesando el tiempo que iba abriéndose ...

Libro íntimo

En el primer recuerdo de mi infancia siempre aparecen limpias las estrellas -un cauce blanco sobre mi corazón-, la santidad del agua y la emoción de mi madre hilando letanías. La noche pule todas las palabras, las mide con el viento, las vigila, y el libro íntimo de la eternidad despacio las acoge...

Tres vasos de pitarra

Siempre que vuelvo ocurre algo especial. El viaje al pueblo natal siempre me abriga: un coro de olmos peinados por el viento saludándome alegres, voces que se curvan abriendo el pasado, calles que sonríen como antiguas calandrias al amanecer. La pasada mañana también pasó algo dulce. En casa de...

Frío

 La luz dibuja pájaros que amo. Siempre los mirlos sobre mi corazón. Tras la ventana sueñan los naranjos. Fuera hace frío; pero dentro hay llamas de amor muy puro. Vivo esta mañana aleteando en un azul lejano como una garza, en medio de un temblor.

Abuelo celeste

(A Alejandro López Moreno, 50 años de su muerte)Te veo en lo azul moldeando aquel silencio que sólo deshacían los ruiseñores siempre a la hora del atardecer. Nubes que respiraban con tus lágrimas, voces de luz colgándose en tu pelo. Los chopos te miraban como frailes sobrios y humildes, con la...

Vendaval

Lo que me habita está fuera de mí. Bolsas que arrastra el aire en la ciudad, árboles zarandeados por la luz más lánguida y sombría del invierno. Hay un paraguas roto, desahuciado en un rincón del parque. Una farola se ha muerto en la avenida. Degollados caen los jazmines sobre mi corazón, mientras...

Desdibujando el tiempo

Voy caminando dentro de una sombra. La luz sutura el cielo oscurecido dejando sobre el parque cicatrices de hojas mojadas. Sale y muere el sol: entre las nubes juega al escondite como si fuera un niño abandonado en medio de un gran bosque. En las pupilas de un perro que se cruza hallo el amor de un ...

El campo interior

Como una liebre aislada por el frío, intento desplazarme hacia mí mismo por el silencio, en plena soledad; pero se cierran todos los caminos. Del horizonte vuelven deshojados los días que habité. La oscuridad se hace más leve y dulce entre mis manos. La toco aquí, ahora mismo, con el alma, y hay...

Viaje de vuelta

Era en la biblioteca de los campos. La lejanía iba engullendo al pueblo a nuestra espalda. Igual que una jineta sobre la zarza pura de las nubes, había una sombra ágil de estorninos. Ella, a mi lado, edificaba el mundo. El coche nos llevaba hacia el sureste. A nuestra izquierda, el rojo de los...

Pasos

 Como un tímido ojo de perdiz el sol se asoma al mundo. Lentas nubes de celofán lo envuelven. Siento frío. Tengo motivos para hallarme triste y, sin embargo, esa leve claridad cayendo en este instante en los naranjos me hace sentirme vivo y muy feliz. Puede que el día esté apagado y gris, pero...

Vórtices

Tarde del Día de Reyes. He regresado. El campo es una lágrima que gira sobre mi corazón. Ladran los perros trazando un minucioso laberinto de esquinas invisibles en el aire. Voy avanzando hacia la lejanía. Siluetas invernales se recortan como fantasmas sobre el horizonte. Por el paseo de la Ermita...

Semilla

Doy vueltas a una semilla de retama. Es como un pensamiento diminuto que, en este instante, llevo entre los dedos. Al pie de la alambrada hay un mastín que me vigila. Su sigilo es dulce. El rojo de las nubes se condensa en la humedad de los escaramujos que, hacia el oeste, trazan garabatos. Llovió...

Padre

Demasiadas palabras sin respuesta. Huecos de oscuridad sobre un azul que nunca acabará de anochecer. Después de mucho tiempo sin sentirte cerca de mí, oigo tus pisadas temblando como alcaravanes en vuelo. En la pared del viento entro mi amor para tocar tu muerte. El regaliz de mi silencio endulza...

Identidad

No pertenezco a nadie; sólo al viento que silba solitario en los caminos. Mi corazón late al ritmo suyo cuando susurra herido en los nogales atravesando el rojo oscurecer. Mi alma pernocta en la luz de las palabras sencillas que escuché cuando era niño. No pertenezco a nadie. Sólo habito el vuelo...

Hermanos pájaros

Encima de mi soledad tejen los pájaros su humilde nido para acompañarme. Dicen mi nombre en medio del silencio que nunca me abandona al estar solo. Cuelgan su trino encima de las ramas que me cimientan. Ellos me humanizan: sólo en los pájaros hallo ese misterio que da sentido a lo que aún no ha...

Puesta de sol

No siempre cae la luz sobre los árboles con tanto amor y tanta lejanía como esta tarde en el lugar que fui ojo de autillo. Roja claridad, abandonada entre los montes vagas como una cierva lenta y malherida. Te observo desde el coche. Hacia la izquierda, siempre a la izquierda de mi melancolía. En...