Miércoles, 22 de noviembre de 2017

La fragilidad

Limpio la comisura de tus labios y veo en tu piel las luces encendidas del corazón violeta de mi padre, todas las nubes rojas de mi infancia girando unos segundos sobre ti. El sol derrama tras las cristaleras una fragancia de oro maternal. En tu fragilidad pasean gorriones con el plumaje de color...


Preludios de la lluvia

Los calcetines rojos de la tarde, rasgados por el viento en los jardines, dejan su impronta de meditación. El cielo se ha cansado de avanzar: la oscuridad le pesa en los tobillos. A un paso de mis ojos, a contraluz, los plátanos silvestres son espías de los ancianos que andan con perrito. Qué...

Los días lejanos

Allí, a lo lejos, donde tiemblan los maizales y el pueblo está dormido, donde invernan los erizos románticos, tu fe sigue sentada contemplando el humo. Igual que un monte herido por la noche, aún te sostienes firme en el camino; te acarician murmullos, risas, sueños, que, ayer, tuviste y ahora,...

Sombras

Por una carretera abandonada la gente va avanzando adormecida. Los veo caminar dentro de mí como una aldea de luz deshabitada, entre retamas rojas y abubillas. Nadie les robará la soledad que el aire en sus cabezas distribuye. En los pulmones del camino tiembla unos instantes su respiración....

Parábola del creyente

Quisiera descreer, pero no puedo echar de mí el sol que reverbera como un pantano al atardecer. Si Dios me habita no puedo expulsarlo y echarlo fuera. Como el que no ve, quisiera ser ateo; más no puedo: dentro de mí hay tanta eternidad aún no alcanzada, que no vivo, a veces, en esta vida efímera y...

Una bicicleta

No he vuelto a oír la nieve susurrando, hablándole a las hojas con ternura, hilando en un murmullo la arboleda, como en aquella noche tan lejana, ¿te acuerdas, padre?, en que los dos viajamos por tu memoria y lento me llevabas subido en una humilde bicicleta atravesando el tiempo que iba abriéndose ...

Compañía

De vez en cuando cruzan golondrinas sobre la línea clara del rastrojo (sutiles sombras de la fugacidad). Paseamos con el corazón dormido al pie de los hinojos. Las hiniestas saludan con su traje matutino al viento que las roza. Nada tiembla en medio del camino que se alarga meciéndose entre nubes....

Sol de julio

Salgo del agua al aire. Deja el sol un resplandor crujiente de vainilla y aguamarina sobre el encinar. Suena el silencio en mi alma y en la luz vibra el arrullo fértil de una tórtola. Por un instante encuentro en mi interior huellas de juventud. Miro el paisaje y frente a mis hermanas las encinas...

Estrellas

Sobre mis ojos se alzan las estrellas como lejanos almendros melancólicos que abandonaron en mi niñez su flor. Recibo hoy, como antes, su alegría, su resplandor de ónice escondido entre las ramas dulces del amor más alto que conozco. Ahora las veo, y mi inocencia sale a recibirlas con un guante de...

El tren de la niebla

Escribir de los que no están es, sobre todo, un acto de amor, porque las palabras invocan la majestad sutil de los recuerdos, y uno puede viajar igual que cuando era un chiquillo subido en el carro gris de la memoria rescatando voces y amontonando sombras, salvando miradas que, un día, se...

De mis soledades vengo

Enjuago mi asco en la ocre soledad que hace unas horas abrigó mi espíritu. Que lánguido y espeso era el silencio entre los elegantes eucaliptos. Dejé mi asco hilado al horizonte, al resplandor de la lejanía. Qué hartazgo de escuchar la corrupción atada como un perro a un hemiciclo. Mi corazón...

Siega

El viento agita ahora las espigas de avena incandescente. ¿Quién me oirá segar la luz con la desbrozadora? El sol va derrumbándose entre encinas. Dejo en los árboles quietas mis palabras. Siego el silencio pedernal. Celeste, el campo sueña bajo el resplandor anaranjado del atardecer.

Territorio

Mi reino tan sencillo y diminuto que cabe en un recodo de mi mano. Por él transitan malvas y libélulas, los pasos de la lluvia y mis hermanos pequeños como tímidos gorriones en un anochecer del corazón. En él habita mi ocre soledad, la única luz que no envejece y amo. Mi reino entre las voces de...

Corrupción

Yo solo aislado en mi íntimo universo, rodeado de un silencio cristalino. Fuera de mí, hay gente que denuncia la corrupción del viento, la mentira. Mi voz se abre a la luz como una dalia. Grito al silencio, pero nadie escucha. Pancartas me rodean. Nadie sube en este instante por mi corazón. Fuera...

Pedagogía

Me enseñaron a domesticar la luz. Mas no aprendí a bailar entre las sombras. La vida tiene mucho de jardín donde la luz asoma silenciosa y baila entre las sombras lentamente, hasta que, al fin, cae la oscuridad. Cuando atardece y huyen los azules, la luz se queda dentro de mi alma. A veces la...

Batalla de las flores

Es la revolución de los claveles. Cruzo despacio el sol de la alegría y en las carrozas la reverberación del mediodía abre voces blancas. Batallan las palomas con la luz, mientras las flores vuelan como dardos. Vestidas de gitana, las mujeres disparan su sonrisa y en sus ojos penetra el resplandor...

Semana Santa

El rostro de Dios es la Naturaleza. Como cuando era niño y todo era más puro, vuelvo a cruzar la luz que me define y esencializa el lugar donde nací. Subo por el corazón de los lagartos que aún siguen vivos en mí, aunque están muertos. Los veo bajo el sol que late entre las piedras y en las viejas...

Huérfano

A un metro de mis pasos, corretea un mirlo pudoroso como un niño que espera en casa a su padre muerto. Lo miro discurrir sobre la luz del parque envuelto en un bol de vainilla. Lo miro y veo en su pico anaranjado la azul fragilidad de mi niñez.

Hondura

Todo el azul cabe en mi soledad. Los edificios altos como lirios celebran la serenidad del día doblándose en la espina del silencio. Es como si la brisa los moviese. En este instante, lejos queda el frío. Voy caminando y la ciudad sonríe dentro de mí, llenándome de amor.

Tarde de San José

Voy al revés sin ella. Van mis pies como ágiles gaviotas que se alejan del cielo rojo en la atardecida. Ella es el puente bajo el que me cobijo: agua sonora dentro de mi pecho. Hoy no ha venido. Se ha quedado en casa. Aunque hace poco -instantes- que no está, va en mi camino, al pie de la Ribera....

Chaches

(A Juan Sánchez y su hermano, el tío Quico) Al abrir el postigo se hunde en mí la cálida raíz de la alegría. Se hace el milagro: cuánta claridad de encinas fulge dentro de la estancia orillada al pie de los caminos y la ladera azul de las palabras que huyen del viento. Llenos de humildad, Juanín y ...

Madre

(A mis hermanos Manolo y Victoria) Está con mis hermanos. Llueve dentro de los tejados, junto a las ortigas del niño que florece en mi interior cuando su voz llega hasta mi espíritu como una vela tenue. Y me conmuevo. Nunca hubo en ella un sábado infeliz: la luz siempre habitaba en los azules de...

Tierra madre

La mitad de mi alma es el silencio; la otra mitad la tarde que susurra cuando me abraza el resplandor violeta del sitio donde tengo mi raíz. Ella viene conmigo y me ata al tiempo. Hoy los caminos se abren como ancianos que pasan saludándome entre almendros. La dignidad me envuelve. Ella me habla y...

Aún no es tiempo

No hay ni una campanita; aún no es el tiempo. La luz repica dentro de los campos. La tierra está alambrada. Qué orfandad hay en los pájaros. Las collalbas suben por el silencio hacia la eternidad. Van de mi mano sombras, cerros, nubes. Aunque voy solo, en la respiración de las encinas oigo el...

Señales

La mirada de Ángel esta tejida de silencio y del olor de la pana soñolienta que, en los años cuarenta y cincuenta, le vestía. Entonces era todo de pana: los pantalones, las chaquetas que olían a la muerte de los maquis, los ojos, los pies, los labios de los pobres... Todo era de pana, de tela...

Madres

La lluvia cae en mitad de mi silencio y mis palabras saltan ateridas en medio de la calle. Cuánto amor cuando recuerdo el sol de aquellos días. Los ojos de mi madre protegiéndome, su voz azul librándome del frío. Hace sólo unas fechas volví a verla. Y ahora recuerdo el sol de mi niñez durmiéndose...

Viaje de vuelta

Era en la biblioteca de los campos. La lejanía iba engullendo al pueblo a nuestra espalda. Igual que una jineta sobre la zarza pura de las nubes, había una sombra ágil de estorninos. Ella, a mi lado, edificaba el mundo. El coche nos llevaba hacia el sureste. A nuestra izquierda, el rojo de los...

El campo interior

Como una liebre aislada por el frío, intento desplazarme hacia mí mismo por el silencio, en plena soledad; pero se cierran todos los caminos. Del horizonte vuelven deshojados los días que habité. La oscuridad se hace más leve y dulce entre mis manos. La toco aquí, ahora mismo, con el alma, y hay...

Torpezas

A veces me confundo y pongo niebla donde tan solo quise poner árboles, briznas de espliego, dócil claridad. Quisiera ver feliz al enemigo, rodear de un arcoiris las miradas de mis hermanos; pero inconscientemente pongo escarcha, agrias tormentas sobre su corazón. Intento no hacer daño, dar caricias ...

Lágrimas

Dejo un beso en la frente de mi madre, y es como si dejara el corazón encima de la soledad de un lirio que va arrugándose en el oscurecer. La residencia en medio de la tarde es como una arboleda deshojada entre los brazos dulces de la luz. Mi madre es una sombra iluminada por la respiración azul...