Jueves, 30 de marzo de 2017

Tarde de San José

Voy al revés sin ella. Van mis pies como ágiles gaviotas que se alejan del cielo rojo en la atardecida. Ella es el puente bajo el que me cobijo: agua sonora dentro de mi pecho. Hoy no ha venido. Se ha quedado en casa. Aunque hace poco -instantes- que no está, va en mi camino, al pie de la Ribera....


Chaches

(A Juan Sánchez y su hermano, el tío Quico) Al abrir el postigo se hunde en mí la cálida raíz de la alegría. Se hace el milagro: cuánta claridad de encinas fulge dentro de la estancia orillada al pie de los caminos y la ladera azul de las palabras que huyen del viento. Llenos de humildad, Juanín y ...

Madre

(A mis hermanos Manolo y Victoria) Está con mis hermanos. Llueve dentro de los tejados, junto a las ortigas del niño que florece en mi interior cuando su voz llega hasta mi espíritu como una vela tenue. Y me conmuevo. Nunca hubo en ella un sábado infeliz: la luz siempre habitaba en los azules de...

Tierra madre

La mitad de mi alma es el silencio; la otra mitad la tarde que susurra cuando me abraza el resplandor violeta del sitio donde tengo mi raíz. Ella viene conmigo y me ata al tiempo. Hoy los caminos se abren como ancianos que pasan saludándome entre almendros. La dignidad me envuelve. Ella me habla y...

Aún no es tiempo

No hay ni una campanita; aún no es el tiempo. La luz repica dentro de los campos. La tierra está alambrada. Qué orfandad hay en los pájaros. Las collalbas suben por el silencio hacia la eternidad. Van de mi mano sombras, cerros, nubes. Aunque voy solo, en la respiración de las encinas oigo el...

Señales

La mirada de Ángel esta tejida de silencio y del olor de la pana soñolienta que, en los años cuarenta y cincuenta, le vestía. Entonces era todo de pana: los pantalones, las chaquetas que olían a la muerte de los maquis, los ojos, los pies, los labios de los pobres... Todo era de pana, de tela...

Madres

La lluvia cae en mitad de mi silencio y mis palabras saltan ateridas en medio de la calle. Cuánto amor cuando recuerdo el sol de aquellos días. Los ojos de mi madre protegiéndome, su voz azul librándome del frío. Hace sólo unas fechas volví a verla. Y ahora recuerdo el sol de mi niñez durmiéndose...

Viaje de vuelta

Era en la biblioteca de los campos. La lejanía iba engullendo al pueblo a nuestra espalda. Igual que una jineta sobre la zarza pura de las nubes, había una sombra ágil de estorninos. Ella, a mi lado, edificaba el mundo. El coche nos llevaba hacia el sureste. A nuestra izquierda, el rojo de los...

El campo interior

Como una liebre aislada por el frío, intento desplazarme hacia mí mismo por el silencio, en plena soledad; pero se cierran todos los caminos. Del horizonte vuelven deshojados los días que habité. La oscuridad se hace más leve y dulce entre mis manos. La toco aquí, ahora mismo, con el alma, y hay...

Torpezas

A veces me confundo y pongo niebla donde tan solo quise poner árboles, briznas de espliego, dócil claridad. Quisiera ver feliz al enemigo, rodear de un arcoiris las miradas de mis hermanos; pero inconscientemente pongo escarcha, agrias tormentas sobre su corazón. Intento no hacer daño, dar caricias ...

Lágrimas

Dejo un beso en la frente de mi madre, y es como si dejara el corazón encima de la soledad de un lirio que va arrugándose en el oscurecer. La residencia en medio de la tarde es como una arboleda deshojada entre los brazos dulces de la luz. Mi madre es una sombra iluminada por la respiración azul...

La bozuela

Ato mis ojos al humus de la tierra. En el silencio de la luz respiro, y aunque no vivo allí siento el temblor de los caminos blancos que aún me aman. Como un cordero abandonado sube mi corazón la sombra de los álamos. El humus de la tierra me recibe y entre las piedras mansas del camino me siento,...

Día primero

El púrpura del cielo cae en mis ojos y en el silencio rojo huyen de mí los los últimos edificios del amor. En este instante priman los recuerdos. El mundo ya no está dentro de mí. Evoco aquí el vahído de las bestias abriendo un paso humilde entre las zarzas, la eterna soledad de las culebras...

Una copa de anís

Quizá sea un modo azul de despedirme y alejarme esta noche de la mesa, en la que tú no estabas. Se ha cumplido un cuarto ya de siglo de tu herida abierta en la arboleda de mis ojos. Pero a esta hora tan tristemente dulce no quiero abandonarme en la humedad de tus palabras blandas como nísperos...

La íntima ternura

Si no estuviera en mí, no viviría del modo que lo hago. Ella es la nieve más cálida del mundo en mi costado, la sencillez del viento que en mí silba con un temblor de lirio y celofán. Su corazón es hondo como un bosque y, al mismo tiempo, suave y cristalino como la escarcha del amanecer. Hacia ella ...

Lo minúsculo

De la pequeña casa huyeron todos. Murieron ya los dueños y los amigos se dispersaron pronto por el aire como semillas rojas de abedul. La estancia diminuta esta cerrada, pero mi corazón cabe en sus huecos. En ella duerme el tiempo que viví: los viejos gorriones de septiembre, la seta de los chopos...

Cuando no están

El hueco de mis hijas, su silencio rodando por la casa envejecida sin su presencia, la reverberación de su alegría dentro de mí ánimo deshabitado ahora que se han ido, mi corazón sin ellas descosido como una vieja nutria disecada, ya polvorienta en medio de un desván. Dentro de mí la vida se abre...

Notas campestres

Algunas notas antes de partir y abandonar la vida retirada. El campo, en un gran horno de silencio, abraza el resplandor de lo sencillo. Hay un dibujo de húmeda tristura detrás de las encinas. Veo el combate celeste de las nubes con la luz y en el verdor de la lejanía bosteza ya el otoño. Bajo el...

Los soberbios

Mucha gente confunde la bondad con la idiotez y la humildad con la blandenguería, sin pararse a pensar que ser bueno o ser humilde no tiene nada que ver con ser un bobo, alguien a quien se le engaña fácilmente y se le conduce por cualquier trocha o vereda que él previamente rechace transitar....

Llovizna

Volvía de casa con la llovizna a cuestas a esta ciudad, que ahora siento mía. La noche se hacía añicos en el asfalto y el agua era un fulgor azafranado entre los montes de mi corazón. Cosiendo imágenes dentro de un rectángulo de oscuridad mi alma navegaba dejando atrás los líquenes del tiempo, los...

Noción del desvalido

He vuelto a ver de nuevo a los mendigos tendidos en los pulmones de la noche, durmiendo en una muerte gutural de plásticos y cartones, abandonados en la resurrección de una penumbra que ya no tiene límite ni fin. Frutos inocentes de la precariedad, lo mismo que otras veces aparecieron para buscar...

Equilibrios

No aprendo a sostenerme en la tristeza. Mis pies son búhos que huyen de la luz por la avenida de la Desesperanza. Suelo hacer daño a quienes más aprecio sin darme cuenta nunca. El abedul de mi silencio ya no tiene hojas para acoger las aves del perdón que a diario entrego al aire. Hay tanto amor...

Lluvia

Llueve en los corralones abandonados. Una luz parda bulle entre los huertos y me da abrigo en el atardecer. Higueras locas gimen como espíritus deshabitados entre las paredes. Hay una calma dulce en el camino, como si todo fuera cristalino. Encima de los cerros, las veredas son zigzagueos de oro....

Oración

Agradezco ese brote de luz sobre el rincón de la humilde pared, la claridad del cielo sentado en los labios húmedos del huerto, la emoción de la sombra inundando la verdad de los árboles tristes que alegran mi camino y van de mi mano hacia el oscurecer. La piedad del silencio agradezco en esta...

Resurrección

Si mi padre hoy viera a sus nietos, los hijos y las hijas de sus hijos, habría en sus ojos un amanecer sin límite, y resucitarían junto a él miles de peces, álamos y palomas. Mi padre es una espiga frente al viento y en él jamás cabrá la muerte sólida, sino una etérea y limpia claridad en la que me ...

Altivos

Hay gente muy pagada de sí misma. Sombras que miran de un modo displicente y alzan sus ojos turbios al infinito para absorber toda su oscuridad. Para esa gente altiva no eres nadie, ni una pequeña hormiga o la migaja que picotea en el suelo un gorrión. Se creen esbeltos chopos o eucaliptos,...

Visión del extrarradio

Sobre un lienzo de añiles se adivinan los edificios. Quietos y arrugados, los pájaros respiran lentitud. La luz, como una artrítica mujer, cojeando se guarece en las esquinas. Queda en la atmósfera un poso de dolor -siluetas que deambulan bajo el frío-, el anticipo de ese atardecer que, a veces, da ...

Preludios de la lluvia

Los calcetines rojos de la tarde, rasgados por el viento en los jardines, dejan su impronta de meditación. El cielo se ha cansado de avanzar: la oscuridad le pesa en los tobillos. A un paso de mis ojos, a contraluz, los plátanos silvestres son espías de los ancianos que andan con perrito. Qué...

Sombras

Por una carretera abandonada la gente va avanzando hacia el amor. Los veo caminar dentro de mí como una aldea de luz deshabitada, entre retamas rojas y abubillas. Nadie les robará la soledad que el aire en sus cabezas distribuye. En los pulmones del camino tiembla como una góndola mi respiración....

Los hermanos del viento

Volvíamos como cebras melancólicas por las colinas del atardecer, rodeados de decenas de murciélagos. Detrás de nuestros pasos venía el viento abanicando pájaros y espinos. Cruzábamos descalzos la pobreza labrada por el cielo en el camino que conducía a los huertos del dolor. Escribo en las...

Los hermanos del viento

Volvíamos como cebras melancólicas por las colinas del atardecer, rodeados de decenas de murciélagos. Detrás de nuestros pasos venía el viento abanicando pájaros y espinos. Cruzábamos descalzos la pobreza labrada por el cielo en el camino que conducía a los huertos del dolor. Escribo en las...